La Consejería de Sanidad nos recuerda unos mínimos consejos
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Nunca está de más repasar las mínimas medidas preventivas para que no se nos amarguen unas buenas y siempre esperadas vacaciones. Que los niños no se tiren de golpe a la piscina, no exponerse a una insolación, nada de pescados crudos, beber mucha agua para no deshidratarse... Y si se sale al extranjero, no olvidar la atención médica, la documentación en regla o las vacunas si su destino es exótico. La Consejería de Sanidad hace un repaso de todas precauciones.

Los técnicos de salud pública recuerdan a los bañistas que guarden medidas de precaución tales como elegir la piscina en función de su profundidad y, en especial, que vigilen a los menores para que no se acerquen solos a los bordes. Además, se aconseja educar al niño para que no entre en el agua bruscamente después de una exposición prolongada al sol o de una comida copiosa.

Tampoco hay que olvidar que las radiaciones solares pueden provocar el envejecimiento prematuro de la piel, quemaduras, insolación, o lesiones cancerosas. Es imprescindible usar cremas fotoprotectoras con un factor de protección (FPS) medio-alto, no inferior a 15, que filtren tanto los rayos ultravioleta tipo A (UVA), como los de tipo B (UVB). Las personas de piel clara y/o cabello rubio deben utilizar cremas con mayor factor de protección, incluso en días nublados.

Beber y comer bien es fundamental. No olvide beber mucha agua (al menos dos litros al día aunque no se sienta sed), evitando las bebidas muy azucaradas, las alcohólicas, café, té o cola. No son buenos los líquidos excesivamente fríos y las comidas calientes, copiosas y de digestión lenta.

En verano conviene aumentar el consumo de frutas y verduras, como gazpachos ligeros y ensaladas frías, que recargan el organismo de sales minerales y evitan la deshidratación. Hay que aprovechar nuestra dieta mediterránea. Los expertos en seguridad alimentaria recuerdan que con el clima caluroso las bacterias se multiplican rápidamente. Por eso es importante extremar los cuidados y no dejar alimentos fuera del frío durante más de una hora. La comida sobrante, a la nevera nada más terminar de comer.

Los nutricionistas insisten en que una de las principales medidas de prevención para comer seguro se encuentra en la cocción adecuada de los alimentos, y que ésta alcance como mínimo los 65ºC. En caso de carnes, hay que cerciorarse de que el calor llega correctamente al interior de la pieza. Si se va a consumir pescado poco cocinado, crudo, marinado o en vinagre, hay que congelarlo previamente durante al menos dos días para prevenir una infección de anisakis.

Si lo suyo es viajar al extranjero, también debe hacer una lista de previsiones/precauciones. Por ejemplo, tarjeta sanitaria, seguros médicos o un pequeño botiquín. Si va a países exóticos consulte con tiempo las vacunas necesarias.

Cuando alquila casa o apartamento, ojo con los niños. Es un cambio de vivienda y tiene que controlar las condiciones de seguridad de la nueva vivienda. Revise ventanas, escaleras, aparatos eléctricos y balcones.

Para el viaje en coche, ya sabe, conviene dormir bien la noche anterior, planificar paradas cada dos horas, y beber agua para mantener una buena hidratación. Evite conducir en las horas de más calor y evite ponerse al volante tras una comida copiosa.

Si no tiene aire acondicionado, se está mejor con persianas y toldos bajados. Vista colores claros, tejidos naturales y no haga deporte en las horas de más calor.
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